Nuestra historia

Revela nació de una pregunta muy simple: ¿por qué el café más bonito siempre es el de la cafetería?

En casa tenemos buen café, buenas cafeteras y ganas de cuidar los detalles. Lo que no tenemos es tiempo para aprender latte art ni paciencia para limpiar cacao de la encimera. Por eso elegimos una cámara que convierte cada taza en una foto: pulsas, levantas y el dibujo está ahí.

Revelar es lo que hace una cámara con una foto, lo que pasa al abrir un regalo y lo que aparece sobre la espuma cuando levantas la cámara. Ese momento de "¡oh!" es lo que queremos que vivas en cada desayuno, en cada sobremesa y en cada regalo.

Somos un equipo pequeño, contestamos personalmente y cuidamos cada pedido como si fuera para nosotros.